Periodismo con mirada joven

Economía: la presa fácil de la pandemia

21.09.2020

Los especialistas en la materia ya muestran números pocos alentadores en todos los indicadores que engloban dicha cuestión tanto para este año como para el próximo. Sin una vacuna oficializada para frenar la pandemia, y sin un rumbo claro en lo sanitario, el desempleo, la inflación, el dólar y el PBI son los grandes focos que hoy, están en vilo.

Investigación de precisión / Victor Nicolas Miranda

El gobierno confirmó que seguirá requiriendo financiamiento del Banco Central para 2021 para apaciguar los efectos de la epidemia. 

Las consultoras y los bancos privados, expresaron sus proyecciones en los informes del Pronóstico de Consenso de FocusEconomics, los cuales contienen visiones macroeconómicas de más de 20 fuentes diferentes. Asimismo, la semana pasada, la Cartera económica de la Nación, relució las estadísticas que manejan para el cierre de este año, y las perspectivas para el 2021. Ambas posturas, muestran porcentajes que sorprenden, a pesar de que era de esperarse, por las prioridades que dispuso desde marzo el máximo mandatario, Alberto Fernández, obligado e influenciado por la propagación de un virus que afectó a todo el planeta.

Para empezar, la actividad económica caerá en 2020 un 11,5% y completará así su tercer año consecutivo de contracción del PBI. Para el año próximo, en tanto, se espera un rebote del 5,3%, algo menor al 5,5% que definió el oficialismo. Los sectores que se encuentran dentro de esta burbuja son: Agricultura, Ganadería, Pesca, Industria, Minería y Energía, Transportes y Comunicaciones, Industria turística, y Comercio exterior. 

Asimismo, el desempleo es un indicador que va de la mano con los últimos porcentajes mencionados. Según el INDEC, dicho índice para el primer trimestre del año quedó en 10,4%, incrementando un 1,5% con respecto al mismo trimestre del año anterior, junto a una caída en la tasa de empleo del 0,8% en los últimos 12 meses. Asimismo, otros estudios avalados por BBVA, Santander y Quantum Finanzas, muestran que alcanzará el 17% promedio, para fines de este año. En este sentido, Pedro Furtado de Oliveira, de la Organización Internacional del Trabajo, dio su perspectiva acerca de la situación del país y destacó que la pobreza puede aumentar del 35,6% al 40,2%, la indigencia subir del 7,7% a 10,8%, y la desigualdad, pasar del 23% al 32,5%.

Claramente, tanto la declinación del sector laboral (a pesar de las nuevas aperturas) como la desocupación, son las flechas principales que impactan y lastiman abruptamente al Producto Bruto Interno. Según un informe que publicó el miércoles pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que evalúa la situación de los miembros del G20, confirmó que el PBI argentino será el segundo más afectado, ya que registrará un descenso del 11,2%. El mismo dato lo abaraja tanto el Gobierno nacional como el sector privado.

Por otra parte, la inflación es uno de los ítems que genera grandes divergencias en los cálculos matemáticos. Los encargados de las finanzas del Ejecutivo, estiman que rondará el 29% para el cierre de este último trimestre, mientras que los analistas particulares proyectan 38,7% y 45,9% para 2021.

No hay que olvidarse de la divisa estadounidense. Un dólar alto, causa alteración en los precios, produce déficit fiscal y, en consecuencia, aumenta el riesgo país, que, en estos últimos meses, viene siendo una preocupación, a pesar de haberse reducido, la semana pasada, en 1.043 puntos básicos. El ministro de Economía, Martín Guzmán, cumplió su deseo de achicar notoriamente la brecha entre el dólar "ahorro" y el "paralelo" debido a la batería de medidas que lanzó Miguel Ángel Pesce, presidente del Banco Central, por la caída de reservas generada por los 4.800.000 de personas que efectuaron, el corriente mes, su compra por Home Banking. Con esto, se produjo que la diferencia entre el "solidario" y el "blue", pase de 30%, a menos del 10%, ya que se encuentran a $131 (con el impuesto PAIS y la nueva retención del 35%) y $140 respectivamente.

Si se hace memoria, esta situación conocida como "cepo cambiario", nació en el segundo mandato de Cristina Kirchner, más precisamente en 2011, para frenar una masiva fuga de capitales imponiendo un sistema que facultaba al Estado a determinar quién podía comprar dólares y en qué cantidad. Además, impuso un recargo sobre los gastos realizados con tarjetas de débito y crédito en moneda extranjera. Este último punto está entre las recientes determinaciones tomadas por Pesce.

Según el proyecto de Ley del Presupuesto 2021, enviado al congreso esta semana, las proyecciones de los residentes principales de Olivos prevén un dólar oficial a $81,4 para diciembre de este año y a $102,40 para fines del año próximo, obviamente, sin las restricciones impuestas. De esta manera, el peso se depreciaría casi un 26% en un año. En tanto, las consultoras de FocusEconomics estiman una mayor devaluación. Según el informe, la misma divisa llegará a $86,16 este año y cerrará 2021 en $119,89.

Sumado a todo este pésimo bagaje, la administración financiera de la gobernación está bastante dañada. Se invirtió mucho en dos planes sociales que surgieron a partir de esta desgracia sanitaria. Por un lado, el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), que asiste los empleados formales del sector privado, que trabajan en empresas altamente afectadas, abonando hasta el 50 por ciento de los salarios. Con cinco retribuciones mensuales ya efectuados, la suma total equivale a $200.000 millones. Y por el otro,el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), destinado a trabajadores informales y monotributistas de las primeras categorías. Hasta ahora se dieron tres pagos de $10.000 a 9 millones de beneficiarios, lo que equivale a un total de $265.000 millones.

Igualmente, no todas son malas. El exitoso canje de deuda argentino cerrado a finales de agosto, que logró acordar con el 99% de los acreedores externos del país, esta siendo "una señal positiva para el mercado" que traerá "tranquilidad" a la economía a largo plazo, y se convertirá en el factor determinante para eliminar definitivamente brecha cambiaria.

Las estadísticas no opinan. Lamentablemente, los resultados trascendidos no son los que se esperaban, ni los que nadie imaginaba antes de marzo. El único culpable, es la pandemia, como dijo en una de las tantas conferencias, el presidente Alberto Fernández. 

Eric Facundo Fernandez
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